El baño

La cuestión es relajarse. Por ello empieza a llenar la bañera de agua caliente. Está sola en casa; es el mejor momento para disfrutar de un baño. Además le han regalado unos polvos que en contacto con el agua caliente se transforman en una leche hidratante aromatizada con loto blanco. Delicioso.

La bañera ya está llena. Vierte los polvos en el agua y ve como ésta se vuelve blanca como la leche. Se desnuda, ignora el frío y se mete en la bañera cual Cleopatra, dispuesta a disfrutar de al menos veinte minutos de paz. Cierra los ojos y se deja envolver por al calor del agua, el calor del baño, el calor de sus pensamientos y el olor del loto blanco. Cierra los ojos, pero no se duerme aunque casi; eso sí, sólo abre los ojos, no sabe cuantos minutos después, cuando se da cuenta de que al agua empieza a estar fría.

Hace un ligero movimiento para levantarse pero su cuerpo extremadamente relajado no responde como tendría que hacerlo. Lleva la mano mojada al borde de la bañera, apoya su peso sobre ella y se levanta. Todo su cuerpo reacciona y los pies  buscan apoyo para que el cuerpo termine de incorporarse. Pero algo falla; la mano mojada resbala, un pie resbala y su cabeza se precipita sobre el borde de la bañera dándose un fuerte golpe y abriéndose como una cáscara de huevo. Los vecinos oyen un ruido, pero como se llevan mal con ella sólo piensan “maldita golfa” y siguen con sus tristes vidas.

Cuando la policía entra en el cuarto de baño, se encuentran una bonita estampa: huele a loto y a sangre. Se trata de una mezcla de olores que el estómago del novato no puede soportar y vomita. El cadáver tiene medio cuerpo fuera de la bañera, que por cierto está llena de una sustancia blanca que se mezcla con la sangre que dibuja formas grotescas en la superficie del líquido. Hacen fotos, toman muestras del agua, voltean el cadáver y éste se queda medio flotando en la bañera todavía con los ojos abiertos con una mueca de sorpresa. Como Ofelia. Normal: nadie espera morirse así.


Victoria’s Lament


5 de Noviembre

“Remember remember the fifth of November
Gunpowder, treason and plot.
I see no reason why Gunpowder Treason
Should ever be forgot…”

La información sobre Guy Fawkes y el Motín de la Pólvora la tenéis aquí.

Lo que yo pretendo conmemorar y grabar a fuego en mi mente y en mi corazón cada 5 de Noviembre es esto otro.

Libertad y esperanza.


Datos curiosos sobre Beijing

No hace ni una semana que estuve en Beijing y debo confesar que fue una experiencia muy divertida. Muchos de los comportamientos que se dan por normales allí pueden espantar a cualquier occidental, pero es parte del encanto y de las risas. En este post dejo una serie de las cosas que más me chocaron o llamaron mi atención.

1. Bebés en culos: no van en culos directamente, pero puedes ver el culete de los bebés que están en la edad de aprender a controlar sus esfínteres porque sus padres los llevan con pantalones rajados que les permiten agacharse en cualquier momento para hacer pis o caca. La verdad es que es bastante gracioso, ¡pero me pareció una forma muy sencilla de constipar a un bebé!

2. El pis es público: bueno y la caca también. Me explico: hacen sus necesidades en sus urinarios de tipo oriental, pero en los baños públicos no suele haber cerrojo en las puertas o directamente no hay puertas por lo que puedes entrar a un Public Toilet y no ser capaz de echar ni gota mientras que el resto de chinas a tu alrededor se desahogan sin ningún tipo de pudor.

3. Tienen un serio problema de contaminación: al principio pensábamos que se trataba de nubes hasta que nos dimos cuenta de que era una capa de polución inmensa. La luz del sol entra filtrada y crea un ambiente bastante curioso. Tuvimos la suerte de ver un par de días el cielo azul gracias a la fina lluvia que estuvo cayendo durante todo un día. Y en las zonas donde se concentra bastante vegetación (como el Palacio de Verano) se nota la influencia positiva de los árboles que limpian el aire.

4. La especia X: ni mis acompañantes ni yo fuimos capaces de saber qué especia es la causante de que al final casi todo lo que comas en China sepa igual. Incluso hay calles enteras que huelen a esa especia que se impregna en el ambiente e incluso en la ropa de la gente. Los viajes en metro a veces son un poco traumáticos si en el vagón huele a esa especia.

5. Protagonizar fotos de gente que no conoces: esto se puede ver de dos formas. Una es la inevitable situación de hacer fotos rodeado de personas (en cualquier lugar hay gente), y otra es la de los chinos que piden hacerse fotos contigo o directamente te las hacen intentando que no te des cuenta. Menos mal que tienen capado el Facebook.

6. Curiosidad infinita: si no tienen una cámara de fotos a mano, no tienen reparo en quedarse mirándote fijamente (incluso muy de cerca) analizando cada uno de los detalles de tu rostro, tu cuerpo, tu ropa o vete tú a saber qué. Resulta bastante molesto, sobre todo cuando el curioso empieza a hacer comentarios en chino con el señor chino que lleva al lado y te señala. Los piercings en la cara y los tatuajes son un imán de chinos.

7. Escupitajos: hay que andar con cuidado si no quieres acabar con un escupitajo en la ropa, porque los chinos escupen todo el rato y no miran si pasas por detrás de ellos en ese momento. Además no se trata de un simple esputo; son profesionales de arrancar trozos de pulmón desde las profundidad de sus entrañas para echarlos con un escupitajo.

8. Su actitud de “a mi plin”: todos los chinos duermen con Pikolin porque si no, no me lo explico. Parece que cualquier norma les importa una mierda. Desde los  carteles de “prohibido fumar” (debajo de los cuales se podía ver siempre a un chino fumando) hasta los semáforos en rojo, todo se lo pasan por el forro. En lo que se refiere al tráfico, da bastante miedo porque pueden atropellarte en cualquier momento, no respetan los semáforos y mucho menos las direcciones prohibidas o los cambios de sentido seguros. Al final, el cruzar la calle se convierte en un tira y afloja a ver quién le echa más huevos: o tú o el conductor del autobús que gira en zona prohibida para evitar un semáforo.

9. El metro: es muy barato pero te pone a prueba en todo momento. Eso de “dejar salir antes de entrar” es una milonga más y si lo haces eres una nenaza que pierde la oportunidad de subir al metro. Dentro del vagón hay mucha gente y fuera hay mucha más gente que quiere entrar. Las horas punta en el metro de Madrid son una mierda en comparación con cualquier hora en el metro de Beijing. Estrategia, percepción, destreza, velocidad, agilidad y fuerza son requisitos indispensables para moverte en el metro de esta ciudad. Este fragmento de la película 300 ilustra muy bien la vida en el metro: los persas son los que intentan entrar y los espartanos son la gente del interior del vagón. En serio, es así.

10. Tratan de timarte todo el rato: y a veces se les va de las manos y consiguen que te cabrees mucho. El regateo para comprar cualquier cosa es imprescindible y lo mejor es calcular una media de 15 minutos en cada intento de compra. Otro consejo es comportarse en la negociación con la misma exageración que el vendedor y recordarles de vez en cuando que no eres ni americano, ni ruso (a los que sangran como quieren).

Puede no resultar muy alentador viajar a Beijing después de esto, pero al contrario; todo es diferente y chocante y junto con el hecho de que tú no te enteras de nada de lo que te dicen y ellos tampoco tienen ni papa de lo que les estás contando lo hace todo aún más gracioso. Las risas están garantizadas.


November has come

Pues eso.

Noodle, de Gorillaz


Realidades inquietantes 1: El síndrome pre-vacacional

Sí amiguitos, escribiendo la última entrada de este blog mencioné que algún día retomaría mis “Realidades Inquietantes” y ¡¡hoy es ese día!!

Retomo mi peculiar análisis de algunos aspectos inquietantes de la realidad con algo que sucede en mi familia (esto es intimidad y lo demás son tonterías): el SÍNDROME PRE-VACACIONAL (SPV).

El SPV afecta en su forma más agresiva a m hermano y a mí, y consiste básicamente en el cabreo que supone realizar cualquier viaje de placer. Normalmente empieza a manifestarse con un ligero quejido al terminar de realizar la reserva de los billetes de avión o del hotel, pero suele mantenerse en estado latente hasta la semana antes del viaje.

Durante el tiempo que transcurre entre el momento en el que el SPV se manifiesta y la llegada al destino, el paciente sufre pequeños momentos de vaguería, pereza e incluso asco al pensar en su viaje o cuando otros se lo mencionan. El estado crítico del SPV es la noche anterior al viaje. Punto en el que me encuentro ahora mismo.

Llevo todo el día remoloneando alrededor de mi armario para hacer la maleta. A media tarde he decidido que era mejor una siesta que seguir con la dichosa maleta y he estado durmiendo dos horas. He hecho los deberes de japonés, me he puesto a practicar katakana, he visto Kill Bill por enésima vez y todo con la maleta a medio hacer. Este acto de escoger y organizar cosas para que quepan en un espacio reducido que a lo mejor pierden en el aeropuerto me resulta muy tedioso y, a parte, me cabrea en exceso. Si alguien me pregunta algo así como “¿ya lo tienes todo?” puedo llegar a fulminarlo con un comentario soez. He gritado a mi madre, a mi padre, a mi hermano e incluso a mi perro y ahora tengo unos niveles de estrés en el cuerpo que no me van a dejar dormir a gusto. Todo el día llevo dándole vueltas a las mismas frases: “quién me mandará a mi”, “con lo bien que estoy en mi casa” y “menuda mierda”. Estas frases sacan de quicio a las personas de mi entorno que no se van de vacaciones (en estas fechas, todas) que encima replican con argumentos que me cabrean todavía más: “anda no te quejes” o “si quieres, voy yo”.

Al final, como he expuesto anteriormente, el SPV se cura al llegar al destino. Pero hasta ese momento me quedan muchas horas de avión y de aeropuertos. Y mientras tanto sigo pensando que por qué narices se me ocurriría viajar a Beijing.


Señores que… Capítulo 1

Crear una serie de entradas con un mismo trasfondo común fue una de las estrategias que seguí en el pasado con mi anterior blog para obligarme a actualizar de vez en cuando. Algún día retomaré aquellos post de “Realidades Inquietantes”, lo prometo, pero mientras tanto os dejo con la primara entrega de Señores que…

SEÑORES QUE… HAN ENVEJECIDO FATAL

El otro día estaba escuchando Korn y sentí curiosidad por saber cómo estaría ahora Jonathan Davis (para el que no lo sepa, vocalista y compositor del grupo), un hombre que en los 90 me tenía loca. Lo tenía todo para ser el amor platónico ideal: estilismo de Adidas, rastas, tatuajes y piercings, además de un timbre de voz y un estilo únicos. Total que así estaba recordando yo a este muchacho…

Jonathan Davis, jovenzuelo sepsi

… cuando me encuentro con este señor:

Jonathan Davis después de comerse a Jonathan Davis

Sí amigos. Este señor con pelines, papada y pancetas es mi ídolo. Tengo que decir que sigo admirando profundamente Korn pero toda la libido se me ha caído. Fue decepcionante y me hizo preguntarme qué habría sido de otros de mis amores. La segunda víctima de Googles Imágenes fue Marilyn Manson.

White trash get down on your knees

El anticristo por excelencia del rock, la estrella más oscura del firmamento del metal, el ser que destripó el sueño americano y lo mostró como la mentira que es, el azote de los ultra conservadores americanos… Una estética impecable, fascinante… Imaginaros mi decepción al ver ésto:

Marilyn Manson después de comerse a Jonathan Davis

¿Qué ha pasado? ¿Qué ha cambiado en tu mente? Los años no pueden pesar tanto, y nunca mejor dicho. Marilyn Manson ha ido cayendo en picado al mismo ritmo que sus dos últimos discos. ¿Tan difícil de superar fue lo de Dita? Papada, entradas, pelines… No puedo seguir mirando.

Al llegar a este punto de mi búsqueda, me acordé de Trent Reznor. ¡Sí! ¡Eso es!

Severus Snape, digo, Trent Reznor

El primer emo. Deprimido, delgadito, melena lacia… era perfecto para satisfacer las fantasías de cualquier adolescente deprimida. Además recordé que Trent ahora se pasea como productor y músico respetable. Los últimos discos de NIN están genial y le he visto en alguna entrega de premios, bien vestido. Una imagen más seria y madura pero muy sexy. Estaba convencida de que no podía decepcionarme.

Tren Reznor en plena digestión

“Lo primero es la panza”, debió pensar un día, y así está desde entonces. Don Sapo en persona. Todo lo que no comió a los 20 años lo está tragando ahora. Y así se ha quedado.

Mi mundo de tíos molones del heavy metal se estaba convirtiendo en un erial de señores tragones. Perdida la esperanza me agarré al recuerdo de James Hetfield, de Metallica.

Un lozano James Hetfield sonríe a su público

Este es uno de los primeros recuerdos que tengo de Metallica. Por mi edad les conocí más o menos en la época del Black Album, mi disco favorito del grupo. James llevaba la melena todavía larga (esta foto es más de la época de Garage Inc, creo) y tenía que tener groupis a patadas con esa sonrisa y ese tipín. Recordé que, bueno, más o menos se estaba conservando como demuestra esta foto:

Para ser un señor de cincuenta y muchos parece llevarlo bien… pero solo lo parece:

La playa es cruel con los cuerpos

Seguro que no está tan gordo como otros ,pero esta caído. Toda su carne se ha venido abajo, aparte de lucir canas y entradas varias. Pero bueno… a él puedo perdonárselo… creo.

Aún así mi mundo de héroes hot de metal se había derrumbado. Estos tíos ya no se follan groupis, ni montan fiestas salvajes, ni destrozan habitaciones de hotel… No lo hacen porque con esos cuerpos no les queda bien hacer eso. Intenté acordarme de otros hombres de mi vida, ídolos que hicieron palpitar mi corazón de fan enamora… y recordé a los Backstreet Boys, y entre los 5 yo me quedaba con A.J.

A.J en la gira del tercer disco de los BSB

¡Qué cuerpazo señores! Delgadito pero marcando abdominales, me encantaba cuando se quitaba la camiseta… Ay… qué recuerdos…!! Todavía guardo con cariño todos los recortes de Súper Pop en los que salía algo de los BSB. Y tuve que haberme centrado en esa carpeta y guardar mi recuerdo impoluto de mi amor platónico adolescente antes de descubrir que ahora es así:

A.J después de comerse a Marilyn Manson

Mi BSB favorito ahora es calvo y chichas. Sigue cantando igual de bien pero ya no es lo mismo. Y después de ver que hasta un Backstreet Boy puede acabar de esta manera, cómo no acabaran el resto…