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Victoria’s Lament

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5 de Noviembre

“Remember remember the fifth of November
Gunpowder, treason and plot.
I see no reason why Gunpowder Treason
Should ever be forgot…”

La información sobre Guy Fawkes y el Motín de la Pólvora la tenéis aquí.

Lo que yo pretendo conmemorar y grabar a fuego en mi mente y en mi corazón cada 5 de Noviembre es esto otro.

Libertad y esperanza.


Un poco de Ghibli

Todavía no ha pasado un año desde mi primer viaje a Japón y ya estoy deseando volver, con radiación y todo. “Normal”, pensarán muchos, “eres una friki, una otaku”, “con esas pintas, te pega todo” dirán otros. Todo es cierto, pero Japón es mucho más: es el país donde he encontrado a las personas más amables del mundo, donde parece que no existe el egoísmo, donde más contradicciones hay por metro cuadrado, donde más se cuida la imagen, donde más se apuesta por el futuro y donde más se respeta la tradición. Detro de poco empiezo mis clases de japonés, para ponérselo más fácil cuando me vean perdida por Tokyo a finales del año que viene y quieran ayudarme a toda costa. Hoy he estado acordándome mucho de mi visita al Museo Ghibli y por ello (y porque estoy cansada) me voy a quedar en casa y voy a ver El viaje de Chihiro.

La parada del autobús que te lleva al Museo Ghibli.

Es mi película favorita de los Estudios Ghibli, por delante incluso de Mi vecino Totoro (preciosa película sobre la inocencia), Porco Rosso (una de las menos infantiles del estudio, con una historia perfecta) y Ponyo en el acantilado (una epopeya sobre el mar y el respeto a la naturaleza).

Chihiro junto al Sin Rostro

Es una película que siempre me sorprende y me engancha. Puede ser una película de aventuras, de fantasía, de misterio, de mitología y cultura japonesa… Una película con valores críticos con el capitalismo, sobre la importancia de recordar quienes somos, sobre la vida y sobre otras muchas cosas. A veces da miedo, a veces da risa. A veces simplemente te quedas absorto observando el precioso mundo que Hayao Miyazaki ha creado. Me pongo a contar cosas y me veo completamente inútil para contar lo que se siente viendo esta película.

Hayao Miyazaki, un gran creador de historias que se merece post aparte.

Si no la habéis visto, ya estáis tardando.

Cartel de El viaje de Chihiro en japonés.

 

 

 


Freedom Forever!

En días como éste me gusta más que nunca leer V de Vendetta, de Alan Moore; para algunos será sólo un cómic (pobres…), para otros, entre los que me encuentro significa mucho más.

V de Vendetta

Hoy hace 10 años se produjo el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York y todo el mundo recuerda lo que sucedió. Una tragedia terrible, tanto como otras tantas tragedias en las que muere gente inocente (por desgracia, parece ser que nunca se asesina a los culpables) por el capricho de algún loco. Hoy una de las preguntas que más se repite en los medios de comunicación y las redes sociales es “¿y tú que hacías el 11-S?”.

Yo estaba comiendo. No recuerdo por qué estaba puesto el telediario de Antena 3, ya que en mi casa siempre vemos los informativos de la 1 pero no importa. Comíamos lentejas cuando Matías Prats empezó a hablar de un accidente ocurrido, de un avión que se había estrellado contra una de la torres, de la falta de información… Mi hermano y yo empezamos a despotricar contra la torpeza del piloto y de la torre de control, de cómo podía alguien cometer un error así, de lo fuerte que era todo… y entonces vimos el segundo avión estrellarse contra la segunda torre. Dejamos de comer y nos callamos.

Todos supimos que algo gordo estaba a punto de pasar. En todas partes, los más agoreros hablaban de una 3ª guerra mundial, mientras que empezaban a oírse los primeros chistes (el humor español) sobre el atentado. Yo estoy convencida de que algo muy gordo cambió ese día. En occidente empezamos a tener miedo.

El miedo ha sido la excusa de la última década para destruir países, robar recursos y, más recientemente, recortar derechos civiles. Empezamos a cambiar libertad por seguridad en un trueque con una vuelta atrás muy complicada. En los últimos 10 años hemos visto cómo uno de los pilares de la democracia y los derechos humanos, la libertad, se veía recortada de diversas formas: desde detenciones ilegales y encarcelamientos sin juicio (véase la vergüenza de Guantánamo), hasta un “simple” control de aeropuerto, pasando por un policía que se lía a palos con manifestantes pacíficos.

El miedo mueve masas pero paraliza las mentes. El miedo es lo peor que le puede pasar a un ser humano. Primero fue el miedo a los terroristas, ahora el miedo a la crisis, pero las consecuencias siempre son las mismas: recorte de libertades y de derechos. Y es aquí cuando vuelvo al principio de este post. V de Vendetta, para mí y para muchos, representa un aviso, una amenaza de un futuro dominado por el miedo; pero también una esperanza y una ilusión de lucha colectiva.

Evey Hammond, en la película, en el momento en el que pierde su miedo.

V es un personaje que se dedica a quitar la venda, a incomodar con la realidad, a despertar a una sociedad durmiente de su falso sueño de bienestar que ha cedido sus derechos a cambio de una ilusión de seguridad, en un mundo donde la cultura ha desaparecido (me encantan las referencias de Moore a la literatura de los clásicos y a la importancia de la música). V simboliza la llave que abre las puertas del cambio, pero que el cambio se produzca es responsabilidad nuestra.

(La primera canción que escucha Evey Hammond que no es una marcha militar; en La Galería de las Sombras, la guarida de V)

Quizá se trata de un planteamiento demasiado profundo para un cómic, o demasiado utópico, pero este es el motivo por el que me gusta leer V de Vendetta en días como éste. Porque te invita a no tener miedo.

Uno de los carteles de la película, que no me gustó tanto como el cómic.


Lo que puede salir de todo esto

Ayer pasé un día encantador conmigo misma, a en mi habitación con las persianas bien bajadas cual Nosferatu y rodeada de buena cultura: Ultraviolencia, Mamá Ladilla y John Waters.

Lo disfruté muchísimo. Me gusta encerrarme en mi habitación (a falta de una subida salarial o una bajada del precio del alquiler o un alma caritativa que quiera compartir piso conmigo o las 3 cosas a la vez, mi habitación es mi santuario) a escuchar, leer y ver el reflejo de las magníficas mentes que hay detrás de estos nombres y comprobar que los amo; por ser capaces de expresar de la forma en que lo hacen esas cosas que yo también siento.

Noguera y su libro Ultraviolencia (con sus Ultrashows que me gustaría ver algún día, véase “fisaco del Matadero y lo que pudo haber sido eso”) me ayudan a darme cuenta de que todas las cosas absurdas que se me pasan por la cabeza pueden llegar a tener sentido si otra persona es capaz de entenderlas. Confieso que leo Ultraviolencia como otros leerían la Biblia: lo abro, leo un pasaje y me voy en paz, sintiéndome genial con mi vida. Nada de “madura de una vez” o “¿en qué coño estás pensando?”. Todo tiene su lógica.

Esta imagen me recuerda mucho al episodio del "falso Piti", el perro ladrón. Si tienen curiosidad, pregunten.

Esta imagen me recuerda mucho al episodio del "falso Piti", el perro ladrón. Si tienen curiosidad, pregunten.

Por el otro lado, Mamá Ladilla y en especial su cantante Juan Abarca (Juan Me Abarcas, dependiendo del volumen de alcohol en sangre) saben como hacer punk guay. Algunos no lo llamarían punk por la calidad que tienen como músicos o por la grandilocuencia de sus letras en las que no he oído ningún “oi”; pero para mi el punk es una actitud ante todo y Mamá Ladilla la tiene. No tienes más que escuchar una, dos o tres canciones para darte cuenta de que la inteligencia, el bizarrismo y el punk pueden ir tan agustito de la mano. Y eso me gusta.

Y por último, pero no peor, John Waters. Hay gente que prefiere Pink Flamingos; yo me quedo con Cecil B. Demente. Todas esas frases que tanto he repetido, esa estética que he imitado para salir a la calle en tantas ocasiones, esa panda de fanáticos del cine que sólo reclama el derecho a ver violencia, sexo o cualquier otra cosa (es lo que tiene el cine sin reglas) en una película y mientras dura un rodaje son célibes… Adoro la reivindicación del porno en salas X, de las películas de acción de los 70, del derecho a mearse en Patch Adams o Forrest Gump… ¡Ah! y la forma en la que se presentan sus protagonistas luciendo tatuajes con los nombres de Sam Fuller, David Lynch u Otto Preminger. Podría pasarme la vida viendo esta película.

Preciosa Melanie, con abrigo dorado, medias de rayas blancas y negras, rubio platino con flequillo y ojos extramaquillados en negro.

"Celibato por el celuloide"

De todo esto sólo pueden salir COSAS BONITAS.