Haciendo balance (post ñoño)

2011 ha sido un año extraño de cojones. No malo, pero sí raro y duro.

Empecé con un recién estrenado puesto de trabajo en el que tenía que ganarme muchas confianzas: de mis jefes, de mis compañeros, de clientes… En fin, mucho trabajo y mucha necesidad de demostrar que, a pesar de ser medio nueva en el tema, valía para sacar adelante el trabajo y cumplir con las exigencias de todos. Fueron meses muy duros hasta que llegó otra renovación en mayo y volvió a empezar la misma presión para intentar conseguir un puesto fijo dentro de la empresa.

Mientras tanto mantenía una relación sentimental que en su tercer año hacía aguas por todas partes. Las ganas de seguir adelante eran lo único que sostenía esa situación. Pero está claro que cuando sólo uno tiene ganas de tirar del carro (yo) las cosas no pueden funcionar. Muchas noches sin dormir, muchos disgustos, muchas situaciones extrañas, muchas lágrimas y mucha infelicidad y mucha mierda tragada para nada. Así que en agosto se terminó. Mi autoestima quedó por los suelos y empecé a vivir como el que no tiene otra cosa que hacer. La ruptura final coincidió con un momento en el que en el trabajo me encontraba yo sola (con mi jefa de vacaciones) con una compañera nueva, así que el estrés por sacar las cosas adelante era todavía mayor. Conclusión: perdí 2 kilos.

Para rematar la situación,se me ocurrió ir al médico un día y me dijeron que de todas las cosas que me dejan mis padres, quizá la que más marque mi vida sea una herencia genética que afecta a mis riñones. Soltada la bomba, ya empecé a darlo todo por perdido.

Y cuando pensaba que las cosas no podían ir peor, curiosamente, empezaron a mejorar.

Los análisis y pruebas médicas apuntaban que todo seguí funcionando dentro de mí y un arrebato de carpe diem me invadió. Llegaron mis vacaciones y me fui a Beijing de viaje, donde me reí muchísimo, comí muy bien la mayoría de las veces, caminé un montón y estuve en sitios en los que pensaba que nunca iba a estar. Regresé a Madrid y vi como el trabajo del año dio sus frutos: por fin tenía un contrato de indefinido en el trabajo con su correspondiente aumento de sueldo. Ya podía empezar a plantearme mi independencia. Era noviembre y, de pronto, todo era genial. Por eso todavía no me creo que además me encontrase con el hombre de mi vida. Son esas cosas que al resto le suenan a novela, pero que tú sabes. Lo mejor es que él también está convencido de lo mismo.

Así que me dispongo a empezar 2012 de muy buen humor, dándolo todo en mi trabajo (que me encanta), buscando piso para mudarme en cuanto encuentre algo decente y dispuesta a ser feliz acompañada por la persona más increíble del mundo. Ya solo me queda seguir bailando.

 

 

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Acerca de victoriavonvera

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One response to “Haciendo balance (post ñoño)

  • David Nathaniel Martín Sampedro

    Te mereces todo lo bueno que te está pasando, y que te pasará!!

    Y doy fe de que el chico también está convencido de todo lo que has puesto sobre él, pero reflejado en ti… A mí no se me da bien bailar, pero por ti, lo que sea… 🙂 Tú si que eres increíble!! Te quiero!!

    (y con este comentario, inauguro mis comentarios en tu blog! ^^)

    D.

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